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PROGRAMACIONES PARA PROYECTOS CON IMPACTO SOCIAL

"Las ciudades tienen la capacidad de proporcionar algo para todo el mundo, solo porque y solo cuando se crean para todo el mundo." Jane Jacobs


Cuando llegamos a un espacio con la esperanza de transformarlo, no podemos obviar la realidad que ya se entreteje en este. Un espacio habitado siempre va a estar programado, siempre va a contar con acciones y dinámicas que se han desarrollado con el tiempo, a partir de necesidades y oportunidades y que son parte inherente de la identidad del contexto. Gabriel Visconti y Nelifred Maurera, de AGA Estudio, nos acompañaron en el conversatorio “Programaciones para proyectos con impacto social”, y nos compartieron valiosas ideas.


Ideas que nos convocan a la reflexión crítica en cómo podemos abordar procesos de vinculación y participación con las comunidades. Entendidos a su vez como derechos a saber, decidir, hacer y a la ciudad. Bajo esa premisa la programación de proyectos se puede organizar desde funciones argumentadas en la inteligencia colectiva, resultando importante la caracterización de ‘un’ o ‘los’ modelos de gestión a través de los distintos agentes y posibilidades de implementación. Una mirada que nos invita a aprender a utilizar lo existente y oportunidades de implementación.


Entender la participación desde los derechos significa entender cómo esta está inherentemente ligada a la producción de justicia. AGA Estudio nos presenta así, tres derechos a partir de los cuales se deberían construir los procesos participativos. En primera instancia, el derecho a saber. Mantenerse informado y tener acceso al conocimiento no debería ser privilegio de unos pocos. Más bien, al hablar de esto como un derecho, se presenta el conocimiento como un tipo de bien básico, que no puede ser negado a nadie. El siguiente punto es el derecho a decidir. A diferencia del derecho a saber, la comunidad juega un rol más activo en este segundo derecho, puesto que ya no están solamente analizando y absorbiendo información, sino que también están directamente involucrados en la toma de decisiones basada en el nuevo conocimiento. Por último, está el derecho a hacer. Este se trata del derecho que tienen las comunidades de ver concretadas las iniciativas y proyectos que han decidido en conjunto.


La importancia de entender la participación desde los derechos radica en la profundización de las ideas de Henri Lefebvre, cuando este nos habla del derecho a la ciudad y la producción del espacio. Visconti y Maurera nos hablan de los procesos de participación como procesos cíclicos, donde constantemente se conoce, se hace, se decide y se aproxima a la construcción de la ciudad. No se trata de procesos lineales, con un principio y un fin bien establecidos, sino más bien procesos abiertos.

AGA Estudio nos presenta una serie de conceptos a partir de los cuales se construyen proyectos y procesos participativos junto a las comunidades. Uno de estos es la experiencia técnica y protocolos sociales. Es esencial que, al trabajar con una comunidad, se reconozca el conocimiento y los talentos que existen entre sus miembros. Este conocimiento local muchas veces es producto de la experiencia, y por lo tanto, nosotros (como arquitectos, investigadores, profesionales), debemos ser parte de un proceso de aprendizaje en el cual estamos permitiendo que la comunidad asuma un rol principal donde nosotros estaremos aprendiendo sobre sus capacidades y construyendo los procesos a partir de las mismas. Para AGA Estudio, esto permite aumentar las posibilidades de aplicación y adaptación en acciones explorables y apropiables.


También nos introducen el concepto de dispositivo diverso, a partir del cual se explican las soluciones que asuman la variedad que existe dentro de las ciudades. Se trata de trabajar alrededor de la complejidad que existe en estos centros urbanos, y de buscar respuestas integrales para esta diversidad. Para esto, debemos darnos la tarea de entender la ciudad como un espacio que está altamente programado, y que son precisamente las prácticas de acción dentro del espacio las que generan dinámicas y van dando forma a la ciudad. Esta programación del espacio se da de manera natural e intuitiva, y tiene un impacto social que existe sin presencia de un arquitecto o profesional. De aquí la importancia de conocer y entender estas programaciones existentes en el espacio. Si pretendemos transformarlo, debemos conocerlo. Y para conocerlo, debemos estar completamente involucrados en la vivencia del espacio junto a sus actores principales, aquellos que están establecidos dentro del espacio y que han dado forma a sus dinámicas sociales y de gestión.


AGA Estudio nos comparte su certeza de que el poder se toma, no se entrega. En este sentido, entendemos la importancia de que cada miembro de la comunidad se logre empoderar dentro de los procesos, y así, asumir un rol y una toma de poder que le permita tener una participación activa y más efectiva dentro de los procesos.

El conversatorio nos permitió encontrar inspiración, y entender que a la hora de programar proyectos de impacto social debemos pensar no solo en habilitar las posibilidades de lo que existe, sino también de “soñar lo próximo por venir”. Debemos inclinarnos hacia el posibilismo, la idea de construir nuevas formas de relacionarnos.





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